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Manoseada en el subte: 2° Parte

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Cuando ese círculo se abrió para mi, fue como se abran las puertas mismas del Cielo. Cuatro hermosas vergas que pujaban en los pantalones de esos pendejos calenturientos, sólo para mi. Me hubiese encantado haberlos tenido en mi casa a los cuatro, en mi cama o en mi sofá, con las cuatro vergas paradas y apuntando a mi rostro. Pero estaba en el subte, y teníamos que ser muy cuidadosos. No iba a poder gemir, ni tampoco pedir nada de penetración, pero algún trofeo me iba a llevar, eso seguro. Por suerte eran todos altos, así que me iban a tapar bastante bien. Me puse delante del flaquito al que le estaba apoyando las tetas, pero el primero en hacer el siguiente movimiento fue el que entendió mi mensaje. Un rubio, con ojeras, pero de sonrisa muy linda. Y que con una mano se tocaba la pija por encima del pantalón, y con la otra me empezó a tocar una de las tetas. El que tenía atrás mío, y al que nunca le vi la cara, me empezó a manosear las gomas. Primero probó el peso de ellas. Las acarició...

Manoseada en el metro (subterráneo)

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  Yo siempre digo que un piropo es un acoso cuando el que nos lo dice no nos gusta. Y una manoseada en un subte no es abuso cuando el que lo hace es alguien atractivo. Y en mi caso no fue uno. Fueron cuatro. Cuatro hermosos universitarios. Chicos que oscilaban entre los 20 y los 21 años,. 22 años, máximo. Y ustedes saben cómo me gustan los pendejos. Volvía de hacer unos trámites, el centro era una locura. Como siempre, digamos. Pero mi "amado" esposo me había encargado que haga esas gestiones por él. Pedazo de carnero... Encima que me metía los cuernos, tenía que hacerle de Che, Pibe y de secretaria. Pero todo con tal de salir un rato de la casa, entretener un poco el ojo... Y comprarme lencería nueva para las transmisiones. La necesitaba urgentemente para unas ideas que tengo en mente y que pronto se van a enterar. Cuestión es que me subí a la línea que me tocaba. Las puertas se abren y entro yo. El vagón lleno, obvio. Hora pico. Me quería morir. De pie, cansada y estresada ...

Volvimos al modelaje por webcam

 Uno siempre vuelve al lugar donde lo trataron bien. O eso dice el dicho, ¿no? Resulta que volví al stream. Sí, chicos. Volvió su MILF favorita. Y esta vez más lista que nunca para romperla en internet. Nuevamente, y no es de sorprender que lo diga, mi marido tiene "demasiado trabajo" como para venir a casa a dormir conmigo. A ver... No es que me sorprenda. Yo sé que está con su amante. Sé que me viene metiendo los cuernos hace un buen tiempo, pero no me interesa. Porque este juego se juega de a dos. Y donde comen dos, comen tres... O cuatro... O cinco... O los que quepan en una sala de chat en Stripchat. Volver a comenzar de cero, con un estudio nuevo que me da mejores comisiones que el lugar donde me explotaban, es agotador. No lo voy a negar. Tener que remarla en dulce de leche con dos palitos de helado, quedarse pensando cómo va a ser el show hoy, qué voy a decir... Qué me voy a poner... Para que llegue el momento de la transmisión y resulta y acontece que no viene nadie,...

Otro virgen para mi colección

 No hay placer más grande para una mujer madura que desvirgar a un jovencito. A mi colección de yogurines se suma Alexis. Ay, ese muchachito... A sus veinte años jamás había dado un beso. Mucho menos tocado una teta. Y ni hablemos de ponerla. No. Yo fui su primera vez en todo. Y por eso ahora estoy pagando las consecuencias: No deja de mandarme mensajes. Hace muy poquito a mi esposo lo ascendieron en el trabajo. Eso significa: Más horas sola, y más dinero para gastar en sus amantes. Pero los cuernos es un juego que se juega de a dos, como siempre digo. Y gracias al anonimato de las redes sociales y de apps de citas, encontré a mi nuevo juguetito. Alexis. Su nombre me provoca ternura... Y algo de risa. No es por mala, pero cuando lo conocí en persona entendí por qué seguía siendo virgen. No era precisamente una obra de arte… más bien un boceto fallido. Feo. Flaco como un palo, y con una dentadura digna de una piraña. Pero con un vergón... Mamma mia ese vergón... Grueso. Venoso. Cav...

Por fin me cogí a mi vecinito - Parte final

El gemido que dejó salir Lautaro cuando lo metí dentro mío fue de lo más delicioso. Empecé a moverme lentamente para poder percibir, milímetro a milímetro, cada parte de esa pija rica que tenía dentro mío. Los ojos del pendejo se iban para atrás mientras yo seguía moviéndome. Le puse las manos en mis pechos desnudos para que los acaricie, los manoseé como el quisiera... Me cagaba de gusto tenerlo dentro mío, escucharlo resoplar y gruñir con esa voz gruesa tan varonil... Estaba mojada como hacía mucho tiempo no estaba... Era la primera vez que tenía un pebete de 17 debajo mío, y se sentía tan rico que, en ese momento, así viniera Henry Cavill con la pija dura, no cambiaba esa verga joven y resistente por nada del mundo. Si yo no estaba moviendo las caderas contra las suyas, Lautaro estaba penetrandome debajo mío, moviéndose frenético, haciendo fuerza con su estómago marcado mientras yo arriba solo podía gemir y gritar de placer. Lo usé como quise: le chupé los dedos para excitarme, lo b...

Por fin me cogí a mi vecinito - Parte 2

Cuando Lautaro sintió mi beso en su boca dejó salir un suspiro y empezó a acariciarme casi frenéticamente. Lo único malo de tener sexo con chicos más jóvenes es que, por lo general, pasan estas cosas; pero no es nada que no se pueda solucionar con práctica y enseñanza. Así que, con una paciencia maternal, empecé a enseñarle a Lautaro como me gustaba que me tocaran. Le puse sus manos en mis tetas y le fui enseñando, poco a poco, como era el movimiento correcto para excitar a una mujer mayor, como yo. Mientras lo besaba iba guiandolo por mi cuerpo y yo gemía al sentir como ese muchacho empezaba a explorar su propia sexualidad. —Para no tener mucha experiencia besas muy rico —gemí en sus labios. —Porque vos me estás besando muy rico —me dijo sin dejar de besarme—. Y más considerando que te estabas tocando para mí... Pensar que te excito... Hace que se me explote la verga. —Hace mucho tiempo que te tengo ganas —le confesé, llevando su mano a mi culo—. Te tengo unas ganas terribles, y aprov...

Por fin me cogí a mi vecinito - Parte 1

Si leyeron "Me masturbé mientras mi vecino me miraba", recordarán que tengo un vecino adolescente que se llama Lautaro. Bueno, por fin le hinqué el diente al pendejo. Pasó ayer sábado a la tarde, cuando estaba sola en casa, como siempre estoy. Hace varias semanas que vengo hablando con su mamá, Micaela, y me confesó que está desbordada: su exmarido, el padre de Lautaro, no le pasa la cuota alimentaria desde hace varios meses, y ahora se vino a enterar que va a ser padre nuevamente y que seguramente le va a pedir una reducción de la cuota alimentaria por más carga familiar. Micaela trabaja de sol a sol, Lautaro no le hace caso, no llega a fin de mes y tiene que andar pidiendo para poder aguantar todas las cargas de un hijo adolescente. Pero lo que no me cuenta, y yo lo veo, es que mientras Lautaro usa ropa de segunda mano, de marcas pirateadas y se mueve a pie o en colectivo, su mamá siempre anda estrenando par de zapatos nuevos, sale de joda y viste ropa cara. Entonces, no es...